Comentario sobre "Nada" de Carmen Laforet

Le√≠ Nada hace bastantes a√Īos. Recuerdo que fue un libro que devor√© y que me gust√≥ mucho. Hoy lo releo con un esp√≠ritu cr√≠tico, ya os avanzo que la novela sale bien parada.

Lo primero que me gustar√≠a destacar, en t√©rminos generales, y que creo que da un punto de porqu√© funciona la novela, es que es verdad. Est√° llena de verdad por todas sus esquinas, la sensaci√≥n de realidad se trasluce en cada comentario. Es un ejercicio brutal de honestidad, quitar el velo a una sociedad hip√≥crita, en un contexto de postguerra. Laforet nos habla, sin ning√ļn tipo de tapujos, de una realidad que pocos se hubieran atrevido a mencionar en ese momento. En esa presentaci√≥n de la realidad no hay juicio alguno; se presenta m√°s como una sorpresa que como una cr√≠tica, sin duda la autora, como la protagonista se dieron de bruces contra esta realidad, y solo proceden a entreg√°rnosla, sin cr√≠tica, con la inocencia de una adolescente que empieza a ver el mundo.

La presentaci√≥n es de una sociedad en la que las familias cat√≥licas de bien, no tienen dinero para comer y al mismo tiempo practican el caritativismo. De una familia en la que las relaciones familiares est√°n podridas y han sido sustituidas por menosprecio a los dem√°s y odio. De un matrimonio que es un nido de violencia. Y en d√≥nde hay personas que disfrutan con dominar a las dem√°s y da√Īarlas. Todo esto se presenta sin afectaci√≥n ni juicio, simplemente como diciendo, "esto es lo que vi".

Hay, adem√°s, una descripci√≥n clara de la posici√≥n que esta sociedad reserva para la mujer, incluso en este caso se presenta sin juicio, aunque obviamente hay un claro rechazo a ello. Lo vemos en todos los personajes femeninos; son los m√°s fuertes, es un caso claro el de Ena, pero tambi√©n la propia Andrea, que ha sabido crearse un espacio de libertad en ese contexto tan represor; igualmente Gloria o incluso la propia abuela, que defiende a los suyos con mucha independencia. El √ļnico personaje masculino con fuerza acaba suicid√°ndose.

Fijando el ojo, la novela resuelve una situación concreta, la de una adolescente que empieza a vivir el paso a la universidad, y lo hace desde la incomodidad de una familia y de una sociedad con las características anteriores. Hay mucha tensión dinámica porque todo se produce en un entorno de cambio, la posguerra, la universidad, las primeras relaciones.

En cuanto a la narrativa de Laforet su lenguaje es aparentemente sencillo, casi coloquial con preciosos estallidos poéticos, sobre todo al principio de los capítulos. Hay una gestión muy adecuada de los ambientes, oscuros y densos en la mayor parte de las veces o incluso luminosos de forma excepcional. La voz de los personajes es muy carismática y personal, cada uno tiene su propia voz, incluso con sus propias coletillas (es paradigmático el caso de Gloria con su "chica/o") , y en ocasiones con frases en catalán (como la hermana de Gloria). Las motivaciones de los personajes son también propias de cada uno, con su arco narrativo personal, como en el caso de Angustias, Román o Ena. La verdad es que hay bastantes personajes y todos ellos están tratados de forma individual y con sus propias características. Pero es que además importan mucho las relaciones entre ellos, casos muy claros son los de Román-Juan o Juan-Gloria, Ena-Jaime Vs Ena-Roman; pero también la de todos ellos con Andrea.

En cuanto a la protagonista, Andrea, mantiene un tono ligeramente apocado, con alg√ļn estallido de car√°cter. La vemos c√≥mo protagonista pero se mantiene a una importancia similar a la del resto de personajes, no s√≥lo nos interesa lo que le sucede a ella; tambi√©n nos importan Ena o Rom√°n, y quiz√° en menor medida lo que suceda con Gloria o con la abuela. No hay egocentrismo a pesar de ser la narradora, hay simplemente una visi√≥n subjetiva de las cosas, pero como ya hemos visto sin juicio alguno, es m√°s bien una visi√≥n de alguien sorprendido y con un lenguaje bastante descriptivo. La casa con sus cambios, la calle y Barcelona misma se nos presentan casi como un personaje m√°s, como parte de la historia que nos cuentan.

Sobra decir que es una novela excepcional, lo cierto es que el hecho de haberla escrito con menos de 23 a√Īos es lo que la hace √ļnica, porque esa visi√≥n tan personal e inocente de un contexto tan violento de las relaciones familiares, solo puede ser presentado por alguien tan joven.

Análisis de ambientes en "Nada" (capítulos I y II).

La construcci√≥n del ambiente en los dos primeros cap√≠tulos de la novela se realiza por contraste. Se manifiesta en un primer momento lo esperado y a√Īorado, que ser pondr√° en oposici√≥n con la dura realidad con la que se encuentra Andrea en la calle de Aribau. Este contraste se revela tanto en las descripciones de los lugares, en los personajes y en la sensaci√≥n de libertad o ausencia de ella. La oposici√≥n no es sim√©trica sino que se impone un ambiente oscuro y decadente como tono general de la novela, pero este tono general se reafirma con algunas descripciones m√°s luminosas, que reflejan el esp√≠ritu m√°s inocente y libre de Andrea.

Lugares:

Hay dos momentos diferentes en el primer cap√≠tulo de la novela. En un primer momento en la descripci√≥n de Andrea nos encontramos adjetivos como "agradable", "excitante", sensaciones de "profunda libertad", etc. Describe a Barcelona como una "ciudad grande, adorada en mis ensue√Īos por desconocida." Con un "aire marino, pesado y fresco".

Pero en un segundo momento, al llegar al piso de sus familiares, Andrea empieza a notar una sensaci√≥n inc√≥moda de extra√Īeza que ir√° acrecent√°dose al avanzar el relato:

Todo empezaba a ser extra√Īo a mi imaginaci√≥n; los estrechos y desgastados escalones de mosaico, iluminados por la luz el√©ctrica, no ten√≠an cabida en mi recuerdo.

Poco a poco el ambiente irá volviéndose más y más desagradable hasta el punto que nos anuncia: "Luego me pareció todo una pesadilla." En esta frase se anticipa, como promesa, todas las penurias que va a tener que sufrir Andrea, por eso es un hito importante.

Lo anterior irá seguido de la descripción de la casa con una cascada de desastres:

El recibidor alumbrado por la √ļnica y d√©bil bombilla que quedaba sujeta a uno de los brazos de la l√°mpara, magn√≠fica y sucia de telara√Īas, que colgaba del techo. Un fondo oscuro de muebles colocados unos sobre otros como en las mudanzas.

Poco a poco la descripción se vuelve más oscura, creando un ambiente mucho más pesado:

había algo angustioso, y en el piso un calor sofocante como si el aire estuviera estancado y podrido.

Y también:

El hedor que se advertía en toda la casa llegó en una ráfaga más fuerte. Era un olor a porquería de gato.

Incluso en el momento en el que Andrea siente la necesidad de darse una ducha descubre que debe hacerlo con agua fría y en una situación que describe como:

En el manchado espejo del lavabo ---¬°qu√© luces macilentas, verdosas, hab√≠a en toda la casa!--- se reflejaba el bajo techo cargado de telas de ara√Īas, y mi propio cuerpo entre los hilos brillantes del agua, procurando no tocar aquellas paredes sucias, de puntillas sobre la ro√Īosa ba√Īera de porcelana.

Y cuando por fin puede acudir a su cuatro lo describe como:

En el centro, como un t√ļmulo funerario rodeado por dolientes seres ---aquella doble fila de sillones destripados---, una cama turca, cubierta por una manta negra, donde yo deb√≠a dormir.

Continuando con ese mismo campo sem√°ntico funerario:

Ten√≠a miedo de meterme en aquella cama parecida a un ata√ļd.

Después de este viaje en cascada a los infiernos, el capítulo segundo comienza con una relajación del ambiente, recuperando las ilusiones iniciales, buscando la luminosidad pérdida. Como decimos, esta estructura se repetirá a lo largo de la novela, los capítulos suelen iniciarse con destellos luminosos y luego el ambiente se oscurece rápidamente.

Inmediatamente tuve una percepci√≥n nebulosa, vivida y fresca como si me la trajera el olor de una fruta reci√©n cogida, de lo que era Barcelona en mi recuerdo: este ruido de los primeros tranv√≠as. [...] la brisa tra√≠a olor a las ramas de los pl√°tanos, verdes y polvorientos, bajo el balc√≥n abierto. [...] Sin abrir los ojos sent√≠ otra vez una oleada venturosa y c√°lida. [...] Me parec√≠a haber so√Īado cosas malas, pero ahora descansaba en esta alegr√≠a.

Pero siempre nos encuentra el ambiente decadente:

Al abrir la puerta de mi cuarto me encontré en el sombrío y cargado recibidor [...] Tropecé, en mi camino hacia allí, con un hueso, pelado seguramente por el perro.

Personajes:

Toda esta descripci√≥n de espacios viene acompa√Īada de una retah√≠la de personajes bastante l√ļgubres, que llega a definir como figuras "alargadas y sombr√≠as [...] quietas y tristes, como luces de un velatorio de pueblo." Lo que es coherente con √©l uso del campo sem√°ntico funerario, que ya se hab√≠a utilizado.

La estructura por contraste asimétrico será similar a lo que hemos dicho respecto a los lugares. En este caso ya se parte de una descripción desagradable de estos.

Su abuela se le presenta como una "viejecita decr√©pita" y su t√≠o Juan con "la cara llena de concavidades, como una calavera a la luz de la √ļnica bombilla de la l√°mpara." Antonia, la criada, respecto de quien todo le "parec√≠a horrible y desastrado". Llega a decir que "nunca otra criatura me ha producido impresi√≥n m√°s desagradable".

La primera impresión con Angustias no es tan desagradable pero tras las primera conversación con ella le produce rechazo que se manifiesta en varios gestos, por ejemplo:

--Dame un beso, Andrea ---me pedía ella en ese momento. Rocé su pelo con mis labios y corrí al comedor antes de que pudiera atraparme y besarme a su vez.

El contraste, en este caso se produce con el recuerdo de la sensaci√≥n que tuvo en esa Barcelona cuando era peque√Īa:

Cuando yo era la √ļnica nieta pas√© all√≠ las temporadas m√°s excitantes de mi vida infantil. [...] Todos los t√≠os me compraban golosinas y me premiaban las picard√≠as.

Tiene la esperanza de que todo haya sido una pesadilla: "Me parec√≠a haber so√Īado cosas malas". Esa esperanza llega incluso a un punto de crudeza, en el momento en el que Andrea contempla el retrato de sus abuelos, pero no es un sue√Īo, es real:

Me complac√≠ en pensar en que los dos estaban muertos hac√≠a a√Īos. Me complac√≠ en pensar que nada ten√≠a que ver la joven del velo de tul con la peque√Īa momia irreconocible que me hab√≠a abierto la puerta. La verdad era, sin embargo, que ella viv√≠a, aunque fuera lamentable, entre la cargaz√≥n de trastos in√ļtiles que con el tiempo se hab√≠an ido acumulando en su casa.

Los personajes no se describen de modo estático sino en su interacción con otros, por eso las relaciones entre los personajes son importantes, empiezan a manifestarse en el capítulo II, en la conversación con Angustias:

Tu t√≠o Juan se ha casado con una mujer nada conveniente. Una mujer que est√° estropeando su vida... Andrea; si yo alg√ļn d√≠a supiera que t√ļ eras amiga de ella, cuenta con que me dar√≠as un gran disgusto, con que yo me quedar√≠a muy apenada...

Rom√°n es el √ļnico que le produce una buena impresi√≥n "Vino enseguida a abrazarme con mucho cari√Īo [...] Yo misma me sent√≠ alcanzada por una ola de agrado ante su exuberancia afectuosa.". Pero esta primera impresi√≥n es frustrada muy r√°pidamente con los comentarios de Rom√°n respecto de Gloria.

--Pero ¬Ņhas visto qu√© est√ļpida esa mujer? ---me dijo casi gritando y sin mirarla a ella para nada---. ¬ŅHas visto c√≥mo me mira √©sa? Yo estaba asombrada. Gloria, nerviosa, grit√≥: --No te miro para nada, chico. [...]

Y después:

Juan cogi√≥ el plato de papilla del peque√Īo y se lo tir√≥ a la cabeza.

La figura de Juan ir√° siempre acompa√Īada de un ambiente violento.

La libertad:

En este caso el contraste se da en lo que Andrea espera encontrar al irse a Barcelona como estudiante y la vigilancia constante de Angustias y del resto de personajes que rodean al la protagonista. En concreto, la primera conversación con Angustias es para advertirle:

Por lo tanto, quiero decirte que no te dejar√© dar un paso sin mi permiso. ¬ŅEntiendes ahora?

Pero Andrea no sé dejará controlar tan fácilmente, de hecho esta lucha por encontrar espacios de libertad es uno de los temas más importantes de la novela, Andrea defenderá esa libertad hasta el punto de pasar penurias económicas.