Ania.

--Yo te cuido Ania ¿Te duele? Mamá me dijo que no te molestara. Pobrecita... Que bruto fue ¿Verdad? Es tontísimo. Ahora tengo el pelo más largo que el tuyo. Buddy no quería hacerte tanto daño. Perdónale... No es malo, la culpa es del bruto de Jonny ¿Recuerdas cuando me puso un gato muerto encima de la cama? Te reíste mucho, yo lloré. Pobrecito gato, estaba enfermito. Tú también puedes llorar si quieres.

No recuerdo bien qué me pasó. Ceniza bajo los dedos de mamá. Este humo me pica un poco en los ojos ¿Tú también oyes cómo hace así el fuego? Tengo frío. El pelo de Hellen se pone transparente con la luz. Sus ojos son del azul de un angelito... Pero de uno que dice tonterías todo el rato. Que pesadita es. Se hace la valiente ¿Qué sabrá ella? Sería tan fácil ser un niño. Yo solo quería ser como Jonny o matarlo. Puede coger el fusil y nadie le riñe nunca. Él me enseñó a jugar con fuego.

-- La abuela me quería mucho... El abuelo te quiere más a ti aunque ahora llora. No sé. Eres la nieta preferidísima. A Jonny no lo quiere nada de nada y al pobrito Buddy lo mataría, pero sólo porque siempre está mordiendo a los conejos; seguro que Jonny le enseñó esas cosas, Buddy es un perro muy bueno ¿A que sí? Él no tiene la culpa. Primo Arnie también es un poco tonto; a veces me baba la cara con su lengua sucia. Cailyn dice que sieempre chupa caracoles y luego te lame ¡Que asquísimo, verdad? Menos mal que no es nuestro hermano, pobre Cailyn... Ania; yo también te quiero mucho, eres tan guapa. De mayor quiero ser como tú, ponerme una diadema de mirto y hablar con los fantasmas.

Abuela, Jonny hace cosas malas en su caseta del árbol. Lo odio tanto... ¿Sabes lo que me hizo? Me dejó desnuda delante de los chicos ¡No lo soporto! ¡Lo mataré de verdad! En serio. A veces preferiría ser un niño. Mamá me pegó ¡No es justo! Por eso me escapé. Sólo quería fastidiar a Jonny. No recuerdo bien después... Todo estaba nublado y tuve sueño. Tú lo sabes todo siempre ¿Porqué no me lo dices?

--¿El abuelo te pregunta por los conejos? Mi conejito Gus se murió. Nadie me dijo nada. Abuelo le cortó así detrás de la cabeza y le quitó el abrigo. Lo tenía colgado de las patitas ¡Nadie me hace ni un pelo de caso! Me gustaba mí conejito blanco, era tan suaave. Yo creo que el abuelo te pregunta por los conejos. A mi nunca. La abuela, por lo menos, me dejaba ponerles un nombre; el abuelo no. Si me preguntara no le dejaría matar a Buddy aunque te haya mordido. Perrito bonito, lo quiero mucho; no dejes que se lo lleven al cobertizo hermanita ¿Verdad que vas a ser buena?