El piano.

Matanzas. Hace dos anos, de niña, una decía; el señol la tlata bien a una. Una trabajaba y era bien ¡Nena, limpia los cristales! Dice la señola, y una limpia el salón de techos altos, pero el señol no mira los cristales. Y ahora ta el piano en medio de la caye.

Vendrá la leche a las nueve. El negro Juanito es diveltido, no sabe hablal bien el español ¿Cómo va a sabel tocal el piano? Seguro que lo aporrea cuando pase. Cucha, alla viene. Nunca habrá visto a un piano en medio de la caye. Una tampoco lo había visto ¿Qué va a pensá? Una sabe un poco tocal ese piano, el señol la va a enseñá. Todas las taldes mientras la siesta de la señola. Y ahora está el piano en medio de la caye. Míralo al Juanito, con dos dedos; parece tonto ¡Pablo, la leche!

La gallega del cinco pasando ahora, tan altiva siemple. Sus señoles le complan buena ropa y ella la vende pa complal la lotería. Yo tambien iría muy fina con esas pintas; y fumando también ¡Se lo quiere lleval! ¿Adónde lo vas a metel, bluja! ́ El piano en medio de la calle. Cuando se entere el señol se muere. Le está bien por lo que le hizo a una. Una no puede defendelse. A mi Pablo me lo mandan a la hacienda y allá lo matan. Pablito... Mira el Juanito con el piano otra vez ¡Que se lo lleve! Así el señol aprenderá. No, no, la señola no es tonta...

¡Un quitrín! ¡Que bonito! Mucho más hermoso que las volantas ¡Que caballo más lindo, sí? ¡Y esa señora elegante que baja a la calle! Mira tú, la gustao el piano del amo. El negro no pué con el ¿Cuánto valdrá un piano? ¿Ochocientos pesos? ¡Ochocientos pesos? Dicen que la Mariana se libertó por cuatrocientos ¡Pablo! Mañana lo llevaremos con el carro ¿Pablo? Tal vez lo compre Jacinto y nos tira un cabo ¡Ay mi ama! Ahí la viene con unos hombres ¡Que feos! ¡Pablo! Que bruja es, ella está arriba de la bola ¿sí? No es tonta ella. Hoy amaneció con el moño virao ¿A qué vendrán estos hombres? ¡Santa Bárbara bendita! Otros que se lo quieren llevar ¡¡Pablo!!

¡Hay! La furcia lo va vender ¡Se lo estan complando! ¡Pablo! ¿Dónde estará este tonto? Si es que es un barco... Bueno ya da igual... No hay remedio ¿Cuánto habrán pagao? El piano sigue en medio de la calle.

¡Míralo! Ahí lo está con el mazo ¡Pablo! ¿Pero que haces? ¡Ay su madre vieja, lo va a golpeal! Pablo no lo rompas ¿Pero es que esa furcia no lo ha vendío? ¡Pablo no, el piano no! Lo ha escacharrao. Ni pa la hoguera. Menudo ruido, menuda basura en medio de la caye ¿Qué habrá vendío la vieja?

¡Ay! Llama la señola... Que raro.

José Castiñeira

Notas al pie:

1: Este relato está inspirado en el corto Solo, Piano-NYC de Anthony Sherin.