La carta.

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No quiero repetirme, siento mucho que pasara lo que pasĂł, espero que puedas perdonarme.

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Es mejor ir temprano; tendrás tiempo de recorrer despacio los pasillos. Si bajas desde la Paza del Progreso entrarás por la puerta principal. Hacia la izquierda habrá un rosario de colores rojos y amarillos sobre un fondo verde de guisantes. Las berenjenas tendrán un tono brillante, casi azabachado, como para orquestar, junto al carmesí de los pimientos o las mandarinas, toda una magia de circo.

Permítete disfrutar del aroma fresco de los tomates y la salvia. No seas soso, habla con la gente de los puestos; descubrirás que, a pesar de la fama de los mallorquines, el barrio de Santa Catalina se puebla de personas especiales. (Revisar) Si nada ha cambiado, podrás encontrar unas fantásticas brochetas de verdura o carne en algún puesto cercano. Te recomiendo que las tomes allí mismo; hacia la otra esquina, en paraleo, hay un bar lleno de gente joven que las prepara a la plancha, puedes llevarles cualquier cosa en realidad.

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El cielo de Mallorca presenta casi siempre un color intenso; igual que aquĂ­ en Berkeley, ambos parecen sacados de una pelĂ­cula de animaciĂłn moderna. Disfruta de Sa Roqueta y aprende mucho, pero ten cuidado, es peligroso enamorarse en una isla. Fue allĂ­, justo antes de todo, donde conocĂ­ a tu madre.

No sé si te lo habrá contado. Como tantas otras veces, aquel día Biel se entretenía con los grupitos de amigas que se encontraba. La suave algarabía del mercado se había transformado de golpe en un jaleo confuso y calor agobiante. (Revisar) Empujones, ruidos o esperas demasiado largas por una caña. A tu madre no le importaban estas cosas. Recuerdo el dolor de piés y el calor que hacía. Ni las bermudas, ni las avarcas, ni la sombra de la calle eran capaces de retenerme un solo minuto más; así que, sin importarme mucho si Biel me oía grité "¡Marcho!" pero no me fui.

Al fondo del pasillo tras el umbral de la entrada alguien alzó la mano. Entre el gentío había una chica preciosa y sonriente. Quizás se hizo un silencio breve en mi cabeza, sólo sé que pude oírla con perfecta claridad; "¡Billyyy!" decía. Melena a lo garçón y piel morena. Tenía un caminar decidido, desgarbado;" (Revisar)o todo el mundo se apartaba, yo que sé; pero venía hacia nosotros y me quedé sin aire. Durante todo un segundo estuve, con la boca abierta, congelado.

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