La prueba.
En el oscuro cuarto, allá en la mesa; el perfil delgadísimo de un hombre. Poca gente se ha dedicado con tal obsesión, hasta agotar todas las horas de la noche. No hay tiempo de pensar, puede vivir dormido siempre, como un funcionario, o un hombre de la basura. En los momentos lúcidos se ríe de toda esa rutina. Otras veces se consuela con la esperanza de poder salir.
Nunca había tenido tan claras las cosas. Hace años sembró la idea de escapar de esta vida sin sentido; pero no supo cuándo, ni cómo hasta que conoció la prueba.
El viejo gitano le habı́a informado; fue justo a tiempo, aquella tarde, en la taberna del muelle. Entonces todo cambió. Una cerveza, otra y el mundo no era más que un conjunto de latas agitándose de la mañana a la noche. Nada concreto fue dicho, solo se vislumbró la lejana posibilidad de una alternativa:
--Amigo, si estas atento se oyen rumores; poquita cosa... Tranquilo, yo no te camelo. Los chavales comentan tonterías. Algunas indicasiones sin atar; un payo que conoció a un guripa ¿Quién sabe? Pero algo es algo ¿No? Esta güeno ese reto, naide conoce el verdadero problema jaja ¿No es genial? Difı́sil de decir, pero el menda no te camela que lo sé de buenas tintas. La ghente no habla ná; pero tú eres de bien; mereces salir ¿Cómo preparar una prueba que naide conose? ¡Ese es problema; no? Yo te voa ayudá ¿Amigos?
Sobre la mesa, libros de matemáticas y poesía. Yeats, Russell y algunas tablas de ejercicios se confunden con cajas de Lorazepam. Hay un diario con notas, revistas y cientos de fotografías. Aquella figura delgada se va quedando en sombra; como los párpados se cierran todo es negro y desde aquı́ tan solo un rumor de ideas se nos viene; que si será mejor no ir, si habrá que hacer, decir, o si habrá que callarse; nada es seguro ¿Tanto esfuerzo habrá valido la pena?
Por la ventana el gris se va aclarando al poco, en un arrebato se convierte en luz y la luz en día. Cerca de ti, todo es aliento.
Te has acostumbrado a luchar, te gusta aprender, disfrutas de soñar a medias y de vivir durmiendo. Si lo dejas pasar no podrás volver a intentarlo. Levántate, revisa con cuidado la última nota; recoge las cartas. El ruido de una silla. Hay un goteo incesante como de lluvia o grifo abierto y algo que se cae, pero ya no hay tiempo ¡Sal!
Otros se conforman con quedarse atrás y matarse a medias. Siempre se siente frío en el umbral de las puertas.
José Castiñeira
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