Wake up party.
There is one story and one story only that will prove worth your telling...
Robert Graves.
Le dió a send justo al terminar el reportaje. Estaba harta de reuniones los viernes, de los mails y las llamadas de última hora porque es que esta nota tiene que salir hoy, darling. Nuria había entrado en el coche con un suspiro. Llego al barrio con la radio de fondo; el músico afincado en Deià Juan Graves nos ha dejado este lunes. Mañana a las... Le sonaba. Y ahora a ver si hay sitio.--- Pensó. Crujió la marcha, acelerón. ¡Imbécil! y vueltas y vueltas a las mismas manzanas; al borde de mandarlo todo a la... ¡Mierda ya, joder!
Subió las escaleras rumiando esa pregunta sobre el futuro que siempre se hacía. Pero cayó rendida en el sofá; hundida; como una piedra.
Le despertó el sonido del teléfono muy temprano. Siempre se olvidaba de Silvia y sus experimentos sociales. Habían quedado para ir de fiesta. ---Tía, lo prometiste!--- ¿Quién quiere tecno a las diez de la mañaaana!--- Gritó antes de levantarse. Pero se puso en marcha. Leggins, falda corta y camiseta, ---Ya-pa-so.
Llegaron a un Deià luminoso. Por suerte había sitio para aparcar. Respiró los tonos vivos del valle y se llenó de verdes; algo le regresó a su infancia y recordó que quería ser poeta. El centro cultural de Sa Tanca desprendía una música tenaz, sin disimulo, vertida sobre la calma fresca del pueblo. Silvia avanzaba dando pequeños pasos saltarines y a veces se giraba de repente. Ella lo hacía dudando ---a lo mejor debería volver a escribir.
A la entrada había un montón de zapatillas deportivas bajo un cartel enorme; "PROHIBIDO DROGAS Y ALCOHOL". ---¡Whaaat?... ¡Me has hecho madrugar y no puedo tomarme ni una caña?--- Protestó "¡Pero si no se puede ni hablar!" Dijo señalando la puerta. ---¡Yo flipo!--- Pero Silvia ya se había descalzado y sonreía traviesa desde dentro; levantaba sus hombros y estiraba los brazos como olas, suave, ladeando su cabeza en gestos circulares; y, poco a poco, se fue inundando tras la gente, avanzando marcha atrás en la oscuridad propia de quien cierra sus ojos.
Nuria se ha descalzado pisándose alternativamente los talones, y ha rosmado una maldición ininteligible: ---La-ma-to.--- Ahora, con cierta timidez, se adentra en la ligera penumbra del cuarto perfumado de salvia. Está bailando apenas, como apartándose, en dirección a la ventana. Siente al grupo en un trance de colores y cintas, al borde del ensueño; moviéndose sin pausa, aventando el aire, como flotando. Silvia, confundida en el centro, gira sobre sí misma con los ojos cerrados; una niña descalza de pelo largo salta risueña sin seguir el ritmo. Nuria se ve arrastrada por un río de gente que la acompaña; hay un rumor en bucle entrando en resonancia con ella, y todo se vuelve más rítmico. Poco a poco, va sintiendo el cuerpo vecino que se agita con ella en un vaivén que empieza a acelerarse. La vibración del suelo, el frescor en la ventana, el calor… Se deja llevar, una y otra vez; más rápido, hacia la caricia, el movimiento, el salto, el ritmo; un-dos, tres… Y de repente, el silencio.
Llewelyn Graves ha callado la música con este murmullo. Hay un fondo repetido acelerándose despacio como un tsunami. Dará un golpe seco sobre la mesa y todo se romperá otra vez en estallido de brazos y cuerpos en danza. Al terminar, nadie recordará los gestos ni las miradas; se quedarán ausentes. Tras despertar, tendrán la sensación de una nueva idea; para Nuria será un mensaje claro:
"Sólo hay una historia, una historia solo, que merezca ser contada por ti..."
Last modified 1mo ago
Copy link